Policía adopta bebé de madre sin techo y adicta a la heroína

Todo empezó con una llamada rutinaria. El agente Ryan Holet de Albuquerque, Nuevo México, respondía a los avisos de un posible robo en un supermercado. Allí encontró a Crystal Champ y su compañero, Tom Key, sentados contra un muro de hormigón fuera de la tienda. Estaban preparándose para inyectarse heroína en sus brazos, a plena luz del día.

El agente Holet encendió la cámara de su uniforme y empezó a hablar con los dos. Entonces se percató de que Crystal estaba muy embarazada. Le preguntó de cuánto tiempo estaba y prosiguió suplicándole que dejara las drogas. En la grabación de su cámara, se escucha al agente decir “¿Por qué le haces esto a tu bebé? Vas a matar a tu bebé”. Sus palabras hicieron que la joven estallara en lágrimas, mientras le decía que estaba de siete u ocho meses y confesaba que había tenido la esperanza de que alguien adoptara a su bebé.

“No veo algo así todos los días, y me dejó verdaderamente triste”, afirma en relación al encuentro Holet, que está casado y tiene cuatro hijos, el más pequeño de apenas 10 meses.

Y continúa diciendo: “Me había cansado de ver tantísimas situaciones en las que quería ayudar pero no podía. Y en aquel momento, me di cuenta de que tenía una oportunidad de ayudar”. “Sentí que Dios me decía ‘Dile que tú lo harás. Porque puedes. Tú puedes’”, explica Holet, en el momento en que se percató de que la joven confiaba de verdad en la adopción.

Aunque no lo había consultado con su esposa, el agente Holet se ofreció allí mismo y en aquel instante a adoptar el bebé. Sabiendo que ella sentía de la misma manera —ambos soñaban con adoptar un bebé en uno o dos años, igualmente—, Holet se subió a su coche patrulla y se dirigió directo a su esposa, Rebecca, para contarle lo que le había dicho a Champ: iban a adoptar a ese bebé. Rebecca se sorprendió, pero se mostró plenamente de acuerdo con el plan.

Tres semanas después de su encuentro providencial, Crystal Champ dio a luz, y Ryan y Rebecca Holet adoptaron a su bebé, una niña. Pudieron estar en el hospital el día del nacimiento y estuvieron a su lado mientras la recién nacida soportaba los tratamientos de desintoxicación y metadona. Desde entonces, la preciosa niña forma parte de su hogar y todo le va bien, gana peso y se desarrolla adecuadamente.

El agente Holet contó a CNN en una entrevista: “Dios me guio para que aprovechara la oportunidad. Dios nos reunió a todos. De verdad que no tengo otra forma de explicarlo”.

Sin duda, se trata de una bebé muy especial que tiene un futuro brillante y ha recibido una segunda oportunidad en la vida. Aunque Crystal sigue consumiendo drogas, ella y la familia Holet han permanecido en contacto, él incluso le dio una tablet con la que poder compartir fotografías de la pequeña. ¿El nombre de la bebé? Uno muy apropiado y optimista: Hope, Esperanza.









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