Italia aprueba testamento biológico, ¿qué opina el Papa sobre el encarnizamiento terapéutico?

El Senado italiano ha aprobado una ley sobre el final de la vida que permite a los ciudadanos realizar un testamento biológico. Los detractores consideran que va contra la “claridad en las normas” en la relación médico-paciente y podría ser equiparada a una “eutanasia a la italiana”.

El testamento vital o testamento biológico permite en Italia, por primera vez, a enfermos terminales rechazar tratamientos para ser mantenidos con vida. La norma llega después de años de polémicas y casos emblemáticos como el de Fabiano Antoniani, dj Fabo, que fue llevado a Suiza para morir.

Con esta norma los italianos podrán preparar un documento (DAT- Disposiciones anticipadas de tratamiento) para definir que se hará de ellos en caso de enfrentar la muerte y poder rechazar el tratamiento. El DAT quedará en manos de los familiares o de un encargado que se ocupará de hacer respetar la voluntad del paciente. El paciente también puede revocar cuando desee los acuerdos del DAT.

Ahora, se teme por los pacientes que podrían abandonar los tratamientos. ¿Se habla de una formula legal velada hacía la eutanasia y el suicidio asistido? se preguntan medios católicos como Avvenire que condena la norma. Aspectos que la ley no contiene. Pero, los críticos consideran pueden presentarse casos en los que el médico sea “desautorizado” y sea obligado a atender ‘el deseo’ del paciente. Sin mencionar las batallas jurídicas que se abrirán.

“En resumen esta ley no convence […]. Es un golpe  al bien esencial de la alianza terapéutica entre el paciente (con su libertad, su fragilidad y sus humanas expectativas) y los médicos (actuando con ciencia y consciencia)”, argumentó el diario católico italiano, Avvenire.

Por otro lado, los médicos católicos italianos también se oponen a la ley. “Es necesario ir al meollo del asunto y evaluar cuándo un ciudadano puede reclamar la expectativa legítima de no ser sometido a un tratamiento inútil y desproporcionado, y cuándo deben evaluarse las situaciones en las que se realiza este riesgo. ¿Pero esto tiene que ver con la sentencia de un juez o es una evaluación médica que toma en consideración el contexto clínico en primer lugar?, opinó Giuseppe Lavra, presidente de la Orden de Cirujanos y Dentistas de Roma en diálogo con Avvenire.

Apenas en noviembre, el Papa había pedido discernir sobre la ‘delgada línea roja” entre eutanasia y encarnizamiento terapéutico. En el primer caso, la considera ilícita porque interrumpe la vida y confirmaba la posición de la Iglesia de acompañar el paciente hasta el final (16.11.2017).

Sin embargo, Francisco señaló que “es moralmente lícito renunciar a la aplicación de los medios terapéuticos, o suspenderlos, cuando su uso no corresponde a ese criterio de ética y humanidad que se denominará en lo sucesivo proporcionalidad de la cura”.

Desde el Vaticano se insiste en la importancia de los cuidados o tratamientos paliativos para los enfermos y del derecho a no morir solos para contrastar la eutanasia.

Así lo explicó monseñor  Vicenzo Paglia, presidente de la Pontificia Academia de la Vida, en ocasión de la presentación del Proyecto Internacional “Pal-life”, cuidados paliativos, tema de un congreso internacional patrocinado por el dicasterio que se realizará del 28 de febrero al 1 de marzo 2018.

Desde un punto de vista médico, en línea con las palabras de Francisco, Paglia insistió en que el criterio de “proporcionalidad de la cura” es fundamental. “Esto admite la abstención del tratamiento médico cuando estos ya no son adecuados desde el punto de vista clínico”.

Sin embargo, el presidente del Dicasterio por la Vida  aseguró que de ninguna manera se debe pasar a nuevas “formas de eutanasia por omisión”. “No todas las abstenciones del tratamiento son éticamente en sí mismas adecuadas, ni siquiera por el hecho de que se trata de un paciente con una enfermedad avanzada e incluso terminal”.

La voz vaticana insiste en que sobre todo, “incluso si las terapias activas demuestran ser ineficaces o desproporcionadas, el paciente siempre deberá ser cuidado, a través de paliativos  adecuados de los síntomas y la atención a su persona y a sus necesidades a través del cuidado de la nutrición, de la hidratación y de la higiene. El paciente debe permanecer vivo hasta la muerte y no morir socialmente antes que biológicamente”.

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