El villancico con el que un niño despertó del coma

Su vida es un milagro. Cómo es que Martín con sus 3 añitos, hoy ya 4, sobrevivió en junio de este año a una caída desde 27 metros de altura es una pregunta sin respuesta para la medicina o la lógica. Quedan las anécdotas y el testimonio de un niño alegre y muy fuerte.

El 7 de junio Martín salió al balcón del departamento en la capital de Tucumán, Argentina, se subió a la baranda, y cayó. Ningún obstáculo se interpuso en esos más de 25 metros de caída libre hasta un patio interno del edificio. Cualquier padre de familia puede imaginar la angustia indescriptible que puede sentirse al identificar que aquello yaciendo en el piso es tu hijo. Su papá Máximo, reconoce su mamá Florencia, actuó rápido y sereno. Ella, que se encontraba trabajando, reconoció al diario Clarín en una entrevista, hubiese actuado de otra manera: “Yo creo que me hubiese tirado por el balcón, detrás de mi hijo”.

El niño, que no sufrió ninguna fractura pese a la caída, fue rápidamente internado. Tuvo contusiones y algunas lesiones potencialmente graves. Estuvo en coma inducido, con la tensión que todo eso supone, hasta que comenzó a abrir sus ojos mientras su mamá le cantaba la canción que desde bebé le susurraba: “La virgen va caminando por el camino a Belén, como el camino es tan largo, al niño le ha dado sed”.

Se trata de una estrofa del villancico “La Virgen del Narajel” o “La Virgen y el Ciego”, muy popular en el norte argentino. Dice la letra completa (con algunas variaciones de acuerdo a la versión):

La Virgen va caminando,
Camino para Belen,
Como el camino es tan largo
Al Niño le ha dado sed.
No pidas agua de mi vida, No pidas agua de mi bien,
Que alla por donde vamos hay un dulce naranjel.
El dueño de esas naranjas
Es un ciego y nada ve.
-ciego, dame unas naranjas
Para el Niño entretener.
-Pase señora y corte
Las que le sean menester
Como la Virgen es baja
Solo cortó más que tres.
Una le dio a su Niño, otra le dio a San Jose
Y otra quedo en sus manos
Para el Niño entretener.

“Cuando te dicen que tu hijo cayó de un noveno piso, uno no sabe qué pensar, pero yo tengo mucha fe. Me aferro a eso. Dios es más grande que cualquier cosa”, afirmó Florencia en junio de ese año, cuando la prensa asistía incrédula, al igual que los médicos, a un milagro.

Hoy Martín es un niño perfectamente sano, sin heridas evidentes que evoquen aquel accidente. Más aún, como rescata Clarín, su profesor de Artes Marciales está sorprendido por su increíble fuerza ya que a los cuatro años accedió a un cinturón amarillo, algo prematuro para su edad.

Martín, el niño del milagro, el niño de la increíble fuerza, escuchará nuevamente el villancico que su mamá le canta desde bebito, el mismo con el que se despertó del coma. Así como imaginamos la angustia de sus padres ante aquel episodio de junio, imaginemos la emoción que sentirán esta Navidad al cantarle a Martín “La Virgen del Naranjel”…









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