Chile y el héroe haitiano: ¿Ganará la indiferencia?

Richard Joseph es un nombre que en los últimos días ha estado sonando mucho en Chile. Y todo gracias a gesto de heroicidad que terminó salvándole la vida a una mujer que intentó suicidarse tirándose de un noveno piso.

En determinado momento Joseph no midió consecuencias y al ver que la mujer caía lo primero que hizo fue a abrir sus brazos y que su cuerpo ayudara a amortiguar el golpe. El desenlace dio la vuelta al mundo: la mujer, aunque en estado grave, sobrevivió y Joseph –que también tuvo que acudir a un hospital- se ganó el clamor popular.

Todo esto aconteció en medio del ruido electoral del pasado 19 de noviembre en Chile y de un momento al otro su nombre empezó a ser aclamado por miles de personas, que veían en este joven inmigrante haitiano -y miembro activo de una organización llamada Buena Onda– un verdadero ejemplo de inclusión social.

Los homenajes no se hicieron esperar. Por ejemplo, la presidenta Michelle Bachelet lo elogió y hasta lo recibió en su despacho.

“Su acción nos habla del Chile que queremos construir, solidario y que se involucra en el bienestar colectivo. ¡Richard, gracias a ti hoy somos un mejor país!”, tuiteó la presidenta.

Lo mismo hizo la Municipalidad de Independencia, lugar donde reside en Chile.

Pero una de las mayores sorpresas llegó a los pocos días cuando un empresario chileno llamado Leonardo Farkas decidiera premiarlo y donarle una importante suma dinero.

Sin embargo, lo que hasta el momento se presentaba como una historia que realmente le había cambiado la vida a este joven haitiano, en un santiamén todo cambió.

Con el dinero que le fue entregado, Joseph decidió comprar un automóvil a través de una plataforma web perteneciente a una rent a car de la localidad chilena de Viña del Mar. Pero el vehículo mantenía encargo por robo, consigna El Mercurio, pues las personas que lo habían arrendado previamente no lo devolvieron.

“Presentamos una denuncia por usurpación en contra de quienes resulten responsables de arrendar el móvil y luego vendérselo a la persona haitiana. La persona que arrendó el vehículo tiene antecedentes por robo”, dijeron a El Mercurio desde el servicio de arriendo de autos.

Esto generó que la transacción no pudiera finalizar y que Joseph perdiera el dinero entregado para la adquisición del vehículo. Al momento de querer hacer una denuncia por estafa tampoco le fue posible debido a que tenía que entregar algún comprobante de la transacción, algo que no tenía.

Lo acontecido con Joseph genera una mezcla de indignación y al mismo tiempo un “baldazo” de realidad, pues al igual que Joseph muchas personas pasar por situaciones similares.  Pero todo aquello que se había generado en alrededor de este joven en breve lapso de tiempo cambió.

Ahora Joseph, que había recibido una merecida recompensa y que se había transformado en signo de inclusión y acogida en una sociedad donde los inmigrantes juegan un rol cada vez más protagónico, se quedó con las manos vacías.

Tal haya llegado la hora de volver a poner la mirada sobre Joseph y que todo lo que logró no quede en el olvido. ¿Alguien se seguirá acordando de este joven haitiano? ¿Seguirá siendo un héroe o será recordado como el inmigrante estafado?

Precisamente, algo que impulsó a este joven haitiano a salvarle la vida a la mujer que se lanzó de un noveno piso fue no ser indiferente ante el dolor ajeno. Algo similar tal vez es lo que ahora se espera de una sociedad llamada en este momento de su historia ser de “brazos abiertos” (igual que Joseph con la mujer que ayudó) para con aquel que llega de lejos.









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