La liturgia diaria meditada - Síganme, y yo los haré pescadores de hombres (Mt 4,18-22) 30/11



Jueves 30 de Noviembre de 2017
San Andrés, apóstol
(F). Rojo

Andrés era pescador junto con su familia, y de la ciudad de Cafarnaúm, a orillas del lago de Galilea. Fue discípulo de Juan Bautista antes de conocer a Jesús. Aunque, después de Pentecostés, no volvió a ser mencionado en el Nuevo Testamento, una antigua tradición dice que evangelizó Grecia, donde murió mártir en Patras.

Antífona de entrada          cf. Mt 4, 18-19
Jesús, a orillas del mar de Galilea, vio a dos hermanos, Pedro y Andrés, y los llamó: “Síganme y yo los haré pescadores de hombres”.

Oración colecta     
Dios de gloria y majestad, te rogamos humildemente que el apóstol san Andrés, a quien elegiste para ser predicador y pastor de tu Iglesia, sea ante ti nuestro perpetuo intercesor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas        
Dios todopoderoso, te pedimos que aceptes estos dones presentados en la fiesta de san Andrés, y sean para nosotros fuente de vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Jn 1, 41-42
Andrés dijo a Simón, su hermano: “Hemos encontrado al Mesías, (que traducido significa Cristo). Y lo llevó a donde estaba Jesús”.

Oración después de la comunión
Esta sagrada comunión nos fortalezca, Señor, para que, compartiendo la cruz de Cristo, a ejemplo de san Andrés, podamos vivir con él en la gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Lectura        Rom 10, 9-18
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma.
Hermanos: Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvado. Con el corazón se cree para alcanzar la justicia, y con la boca se confiesa para obtener la salvación. Así lo afirma la Escritura: “El que cree en él no quedará confundido”. Porque no hay distinción entre judíos y los que no lo son: todos tienen el mismo Señor, que colma de bienes a quienes lo invocan. Ya que todo el que invoque el nombre del Señor se salvará. Pero, ¿cómo invocarlo sin creer en él? ¿Y cómo creer, sin haber oído hablar de él? ¿Y cómo oír hablar de él, si nadie lo predica? ¿Y quiénes predicarán, si no se los envía? Como dice la Escritura: “¡Qué hermosos son los pasos de los que anuncian buenas noticias!”. Pero no todos aceptan el Evangelio. Así lo dice Isaías: “Señor, ¿quién creyó en nuestra predicación?”. La fe, por lo tanto, nace de la predicación y la predicación se realiza en virtud de la palabra de Cristo. Yo me pregunto: ¿Acaso no la han oído? Sí, por supuesto: “Por toda la tierra se extiende su voz, y sus palabras llegan hasta los confines del mundo”.
Palabra de Dios.

Comentario
San Pablo nos habla de la fe, la salvación, la oración, la evangelización y la Iglesia en comunión. Parece que, en pocas líneas, nos quiere dar un breve catecismo, fundamental para meditar en nuestra fe.

Salmo 18, 2-5
R. Resuena su eco por toda la tierra.

El cielo proclama la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos: un día transmite al otro este mensaje y las noches se van dando la noticia. R.

Sin hablar, sin pronunciar palabras, sin que se escuche su voz, resuena su eco por toda la tierra, y su lenguaje, hasta los confines del mundo. R.

Aleluya        Mt 4, 19
Aleluya. Dice el Señor: “Síganme, y yo los haré pescadores de hombres”. Aleluya.

Evangelio     Mt 4, 18-22
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar, porque eran pescadores. Entonces les dijo: “Síganme, y yo los haré pescadores de hombres”. Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron. Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca con Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó. Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron.
Palabra del Señor.

Comentario
“Creer en Jesús no es en definitiva confesarlo, sino seguirle. Cristiano es un hombre que cree en lo que Jesús creyó, que entiende la vida como Jesús la entendió, que lucha por lo que él luchó, que se acerca a quienes él se acercó, que defiende la causa que él defendió, que muere con la esperanza con que él murió”.

Oración introductoria
Señor, humildemente inicio mi oración pidiendo tu luz. Estoy seguro de que, al igual que a los 72 discípulos, tu gracia es capaz de encender la llama de mi amor a la misión que me has dado. 

Petición
Jesús, hazme un discípulo misionero y de tu amor. 

Meditación 

Hoy es la fiesta de san Andrés apóstol, una fiesta celebrada de manera solemne entre los cristianos de Oriente. Fue uno de los dos primeros jóvenes que conocieron a Jesús a la orilla del río Jordán y que tuvieron una larga conversación con Él. Enseguida buscó a su hermano Pedro, diciéndole «Hemos encontrado al Mesías» y lo llevó a Jesús (Jn 2,41). Poco tiempo después, Jesús llamó a estos dos hermanos pescadores amigos suyos, tal como leemos en el Evangelio de hoy: «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres» (Mt 4,19). En el mismo pueblo había otra pareja de hermanos, Santiago y Juan, compañeros y amigos de los primeros, y pescadores como ellos. Jesús los llamó también a seguirlo. Es maravilloso leer que ellos lo dejaron todo y le siguieron “al instante”, palabras que se repiten en ambos casos. A Jesús no se le ha de decir: “después”, “más adelante”, “ahora tengo demasiado trabajo”...

¿Y si Andrés no hubiera seguido a Cristo? O pongamos que lo hubiese seguido, ¿si no le hubiese dicho nada a Pedro? Era legítimo que se callase. El había encontrado al Señor y Pedro era ciertamente su hermano pero nada más. Pero cuando uno conoce a Cristo inevitablemente lo da a conocer. De no haberlo hecho no tendríamos quizás a Pedro, primer Papa de la Historia de la Iglesia.

Sin embargo Andrés comprendió bien lo que significaba haber estado con el Señor. Tenía que mostrárselo a fuerzas a su hermano, tenía que llevarlo a su presencia como lo hizo, aunque Pedro se la estuviera pasando muy bien entre sus pescados, aunque fuera el "hombre" de la casa, aunque no aparentara tener mucha resonancia interior.

También a cada uno de nosotros —a todos los cristianos— Jesús nos pide cada día que pongamos a su servicio todo lo que somos y tenemos —esto significa dejarlo todo, no tener nada como propio— para que, viviendo con Él las tareas de nuestro trabajo profesional y de nuestra familia, seamos “pescadores de hombres”. ¿Qué quiere decir “pescadores de hombres”? Una bonita respuesta puede ser un comentario de san Juan Crisóstomo. Este Padre y Doctor de la Iglesia dice que Andrés no sabía explicarle bien a su hermano Pedro quién era Jesús y, por esto, «lo llevó a la misma fuente de la luz», que es Jesucristo. “Pescar hombres” quiere decir ayudar a quienes nos rodean en la familia y en el trabajo a que encuentren a Cristo que es la única luz para nuestro camino.

Propósito
¡Seamos apóstoles con nuestra vida, con nuestro testimonio, con nuestra palabra, y nunca nos avergoncemos de ser lo que somos: católicos, hijos de Dios, discípulos de Jesucristo!

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